¿Evolución, involución o estancamiento?

Los estudios de Derecho enseñan, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

1º.- Que el derecho es una creación de los hombres para los hombres.

2º.- Que cuando el ser humano actúa sale de la esfera individual para integrarse en relaciones interhumanas que lo convierten en persona social.

3º.- Que no existe una sucesión cronológica entre vida social y Derecho, surgen coetáneamente, ya que es esencial a la más elemental estructura social una cierta organización jurídica que, con toda lógica, tendrá un desarrollo congruente con el alcanzado por el núcleo vital en que nace.

4º.- Las leyes a las que nos encontramos sometidos predeterminan modelos de comportamiento.

5º.- Que las relaciones sociales no pueden desarrollarse desvinculadas de reglas, ya que si se abandonan las relaciones humanas a su libre y espontánea manifestación, provocarían la convergencia de apetitos en los mismos intereses. Esto desembocaría en serios conflictos y violentas reacciones, con grave perjuicio de la paz social.

Esta es una triste realidad que se ha comprobado en todas las sociedades siendo precisa una regulación externa y coercitiva de las relaciones humanas (la norma jurídica es siempre una norma de conducta coactivamente exigible), no pudiendo prescindir de ella pues esa posibilidad sólo puede contemplarse como propia de estados de perfección superiores a lo alcanzado por el ser humano, que dejaría de ser tal para convertirse en algo esencialmente distinto.

La historia de la humanidad, comparada con la historia del Universo es una nonada, a pesar de ello llevamos en este planeta muchos milenios. ¿Es que nuestro destino es el que me enseñaron en la Universidad? ¿Será siempre una utopía lo que decía Manuel de Rivacoba y Rivacoba sobre los estados de perfección superiores?

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RELACIÓN ENTRE SIGNOS ATROLÓGICOS Y LOS OFICIOS

La Astrología es la ciencia del Universo. Data desde que el mundo es mundo y por tanto, su simbolismo es muy antiguo. Es la raíz de todo el conocimiento.

Es cierto que es compleja para descifrar su significado ya que su simbología contiene una gran información  y eso la hace difícil de entender y de aplicar, pero engendra la sabiduría del Universo y ofrece  las claves necesarias  para  orientarnos.

 

Los templos de la Masonería Universal son representación simbólica de lo que, los masones de cada rito, consideran necesario destacar como los contenidos fundamentales de su concepción masónica. Sin embargo, más allá de tales particularidades, la gran idea que se expresa siempre en el templo  es que corresponde a una representación simbólica del Universo.

En el simbolismo zodiacal, el aspecto más importante que debemos tener presente, es que los signos zodiacales representan el cosmos, el orden del Universo, que se construye para entenderlo, para desentrañar sus misterios, con una mirada trascendente que se sostiene en la indagación sin tiempo: ¿qué somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?. La ubicación de estos símbolos en el Templo tiene un orden en su distribución, manteniendo la condición cósmica.

 

La importancia que tienen los signos del zodiaco en la Masonería es trascendental. En primer lugar, porque, todos los componentes simbólicos que están presentes en el templo, ligan a la Masonería con las tradiciones iniciáticas y esotéricas desde la antigüedad en la historia del Hombre. Ellos nos conectan a una Masonería profunda, que tiene sus raíces en las elaboraciones más sublimes de la sabiduría del hombre, y que mantienen sus constantes en el sentido trascendente de la naturaleza del homo sapiens.

Ya, en el Paleolítico, el hombre relacionaba la influencia de la Luna con su medio de vida. De esto hay constancia. Y a lo largo de los siglos ha estado siempre presente en la vida del hombre, aunque desde que sufrió su divorcio en el siglo XVII con la Astronomía (ya que hasta entonces, Astronomía-Astrología y Matemáticas iban unidas), entró en una larga noche de la que está saliendo y viendo la luz de nuevo,   y somos –los que la estudiamos y la aplicamos- los responsables de que tenga el lugar  que se merece.

 

Para determinar un orden de distribución de los signos zodiacales en un taller masónico, es importante – a mi parecer- tener en cuenta  el desplazamiento del Sol por la franja zodiacal y haciendo una analogía con el taller, posicionaremos estos 12 signos zodiacales en los lugares que corresponden a los  oficios masónicos, dando prioridad y condición solar a quien preside la logia –el Ven. Maestro.-

 

He de decir que, cada autor puede dar una interpretación distinta de otro a esta distribución, ya que esto dependerá de su grado de sabiduría y entendimiento en astrología y, por supuesto, en masonería.

El simbolismo tiene muchas interpretaciones y por ello engendra tanta riqueza, es por esto que, haciendo una indagación  profunda en cuanto a la distribución de los signos zodiacales y puesto que en el Oriente, donde está el Venerable, tenemos al Delta, al Sol y a la Luna (símbolo de  unión y equilibrio), le corresponde  ubicar el signo de LEO, ya que –astrológicamente-  está representado  por el Sol, pues es el que dirige y da origen  a la vida; es la expresión creativa, mental y física para crear a través del amor. Es el centro; el corazón. Es el punto principal de todas las circunstancias y si se utiliza adecuadamente la luz,  brillará. Y teniendo en cuenta de que el Delta está presente en este sitial, y es el que da la luz para que haya  orden y equilibrio entre lo tangible y físico, lo emocional y lo espiritual, es el foco más brillante del taller y de donde emana la sabiduría.

 

Si seguimos el orden y recorrido natural en la banda zodiacal (que va en sentido contrario a las agujas del reloj), desde el signo de Leo, el siguiente le corresponde  a VIRGO y, en este caso estará representado por el Secretario. Este signo de virgo está regido por el planeta Mercurio y, entre las muchas acepciones que tiene, es  la de mantener el  orden en cuanto a lo tangible y precisión de lo que acontece en tiempo sagrado, dándole un carácter y una redacción adecuada. Hace su servicio a la comunidad, cuidando todos los detalles ya que el orden práctico y consciente debe quedar bien detallado.

 

El siguiente corresponde al signo de Libra y, en este caso será representado por Gran Experto.  El signo de LIBRA está regido por el planeta Venus y, entre las muchas acepciones que tiene, es la de vigilar para que haya orden y equilibrio en la logia y para que se cumpla un orden social. Es el ojo que todo lo ve y, puesto que necesita establecer el equilibrio, vigila para que  se cumpla. Además, como este signo representa la Balanza, será quien –por orden del Venerable Maestro y en tiempo sagrado- abra el libro de la ley que representa a la orden; dispone en orden el cuadro de logia y enciende las luces del taller; deja preparada la logia en perfecto estado y equilibrio para la apertura de sus trabajos.

 

El siguiente corresponde al signo de ESCORPIO (escorpión) y, en este caso será representado por el Hospitalario. El signo de escorpio está regido por el planeta Plutón y, entre las muchas acepciones que tiene, es la de ayudar a aquellos que están necesitados, y dado el gran poder de sensibilidad que tiene, provoca un cambio en la vida de esa persona, que entre otras facetas, también será de carácter profundo, ya que Plutón tiene que ver con los cambios desde lo más profundo de cada ser así como de cada situación. Por esa sensibilidad, el Hospitalario puede ejercer su labor,- con el respeto,  agudeza y silencio – que le caracteriza al signo de Escorpio  ya que sabe guardar secretos  y puede ser  tremendamente beneficioso ayudando a aquel que necesite restablecerse  de sus males (ya sean emocionales como económicos), . Este signo de Escorpio, también tiene  que ver con el control de dinero de los demás.

 

El siguiente corresponde al signo de SAGITARIO y, será el Maestro de Banquetes quien lo represente. Sagitario está representado por el planeta Júpiter, y entre otras muchas acepciones, tiene la virtud de ser extrovertido, respetuoso con las normas y con los demás; le gusta disfrutar satisfactoriamente de las alegrías y de los placeres de la vida. Es protector y buen anfitrión. También tiene una sabiduría superior que le hace ver más allá de lo concreto.

 

El siguiente corresponde al signo de CAPRICORNIO y, será el Primer Vigilante quien lo represente. El planeta regente de  Capricornio  es Saturno, cuyas características – entre otras- es alcanzar la sabiduría a través del conocimiento. Es constante, responsable y trabaja duro para llegar a alcanzar su meta, ya que lo hace con lucidez y mucho esfuerzo, incluso a costa de grandes sacrificios y renuncias. Es conveniente que El compañero, adquiera  estas cualidades porque empieza a andar su camino en solitario y no debe desfallecer si quiere alcanzar la meta que le conduce a la sabiduría.

 

El siguiente corresponde al signo de ACUARIO Y, será el Guarda Templo quien lo represente. Este signo -cuyo planeta regente es Urano- en la antigüedad, se le adjudicó el planeta Saturno, por lo que tiene dos vertientes muy claras:

Por una parte representa la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad (entre otras cualidades que aporta el planeta Urano) y, como se puede comprobar, sus características son muy parecidas a lo que representan los pilares de la Masonería.  Pero también –por otra parte- representa la seguridad y estabilidad, que le otorga el antiguo regente (Saturno). Esta seguridad y estabilidad la requiere  internamente; es necesario sentirse seguro y equilibrado para tomar ciertas decisiones; también es importante sentirse  igual a otros (aún con sus peculiaridades). Cuando nos sentimos equilibrados, desarrollamos capacidades.

El Guarda Templo es el encargado de guardar el lugar donde se trabaja –bajo los pilares de la filosofía masónica-.

Este signo de Acuario es el opuesto al signo de Leo, y al igual que Leo dirige y organiza, Acuario observa y controla el exterior y el interior del templo.

 

El siguiente corresponde al signo de PISCIS y, en este caso, será el Segundo Vigilante quien lo represente. Este signo y su regente  (Neptuno), es sumamente importante para desempeñar este oficio. Iluminar y orientar a los aprendices, le corresponde a esta oficialía, mostrándoles las herramientas necesarias  para  trabajar y  tallar su piedra bruta por este nuevo sendero al que se han incorporado y en el que pueden encontrar ciertas dificultades: la primera y la más importante es trabajar el EGO, ya que se les prohíbe expresar su opinión. Deben aprender a observar, escuchar y a callar. Durante esta experiencia deberán desarrollar la paciencia y la humildad; entender que su primer trabajo es tallar la piedra bruta y ello conlleva que puedan dudar… que puedan enojarse… que puedan interpretar incorrectamente a los otros…. etc. En fin, esta misión, que  le corresponde al Segundo Vigilante, le otorga la facultad de  alumbrar el camino por el que andarán  estos aprendices.

 

El siguiente corresponde al signo de ARIES y, será el Maestro de la de la Armonía y el Maestro Bibliotecario quien  lo represente (en los talleres donde haya oficialía de Biblioteca podrá ir unida a la oficialía de Armonía). El signo de Aries, es el primer signo que aparece en la primavera, encargada de que florezca todo lo que se inicia. En este caso, es esta oficialía quien puede orientar a los hermanos –tanto a la lectura como a la música-, para que florezca y de fruto  la semilla que llevan dentro.

 

El siguiente corresponde al signo de TAURO y, será el Tesorero quien lo represente. Tauro, como signo del elemento tierra y con una gran capacidad de  propagar seguridad y perseverancia, está  cualificado para dirigir y administrar el tesoro del taller. Lo rige el planeta Venus y, además de la belleza y de la capacidad de sociabilidad que tiene –entre otras cualidades- también  tiene la facultad de lograr un buen equilibrio, ya sea material como espiritual.

 

El siguiente corresponde al signo de GEMINIS y, será el Maestro de Ceremonias quien lo represente. Este signo está regido por el planeta Mercurio, al igual que Virgo y, como dependiendo del signo que esté representando tiene unas características distintas del otro, en Géminis y -por ello- es el Maestro de Ceremonias quien aporta el sentido de hermandad…acompañamiento y guía,  a los hermanos que deban circular por el templo. Es el que ofrece su mano y apoyo  en compañía del Gran Experto en las iniciaciones, y también es quien introduce  en el templo  a los hermanos antes de empezar la ceremonia y quien los acompaña para salir del templo. Mercurio, el planeta regente de este signo es el mensajero de los Dioses. El Maestro de Ceremonias hace este papel en tiempo sagrado, dirigido por el Venerable Maestro.

 

Y por último, el signo de CANCER le corresponderá al Orador representarlo. Este signo está regido por la Luna (que precisamente está en el Oriente). El Orador es el que vigila que se cumpla la Ley. El signo de Cáncer  representa a la familia –entre otras cosas- y cuando me refiero a la familia no quiero decir que sea exclusivamente la de origen natural-de nacimiento-. Este signo representa a la familia o grupo donde la persona se siente reflejada y aceptada; el grupo que  acoge,  acepta y valora a todos sus componentes de forma individual y colectiva.

Es en este grupo donde debe haber una buena organización y unas normas claras y seguras para que funcione bien.

Es en este caso el Orador quien velará porque esas normas se lleven a cabo y se establezca el orden y la armonía en el taller.

Este es el orden que mejor he considerado, haciendo un paralelismo entre lo que significa cada oficio en masonería y el significado de los signos –con sus planetas regentes- que la astrología aporta a cada oficio.

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Abstruso

¿Cómo es posible que no sepas quién eres?

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Otra idea para impedir el retroceso de los Derechos Humanos

¿Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos?

               Pudiera parecer que el objeto de este texto son los Derechos Humanos en un sentido amplio y genérico, es decir, aquellos derechos dignos de reconocer a todo ser humano por el hecho de serlo, sin embargo, a poco que nos fijemos en la literalidad del título (¿Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos?), concluimos que no es así. Si hablamos de retroceso de los Derechos Humanos, estamos hablando de Derechos Humanos reconocidos pero que están siendo cercenados, obviados o eliminados. Por tanto, excluimos de la plancha aquellos espacios, países o regiones que no reconocen los Derechos Humanos -por ejemplo, en Corea del Norte no tiene sentido hablar de retroceso de los Derechos Humanos-, pues para que un derecho retroceda, por pura cuestión conceptual, debe previamente haber sido reconocido.

               Delimitado el objeto del texto, pasemos a analizar qué Derechos Humanos han sido reconocidos.

               La historia del reconocimiento de los Derechos Humanos es la historia de las declaraciones de los derechos humanos, y “está íntimamente ligada a la historia del constitucionalismo, es decir, a aquella corriente de pensamiento que propugna la limitación y el control del poder político por medio del derecho. Ello es claro en las primeras declaraciones de derechos: el Bill of Rights de 1689, en Inglaterra; las declaraciones de las ex colonias norteamericanas –sobre todo, la del Buen Pueblo de Virginia de 1776-, o la Déclaration de droits de l´homme et du citoyen de 1789, en Francia. Todas ellas fueron producto de las grandes revoluciones liberales.

En origen, las declaraciones de derechos, fieles a su raigambre liberal, contenían solamente derechos civiles y políticos, es decir, aquellos derechos tendentes a garantizar ciertos ámbitos de autonomía individual frente al Estado (legalidad penal, inviolabilidad del domicilio, ..) y ciertas facultades de participación en los asuntos públicos (derecho de sufragio,…). ” (Sistema de Derechos Fundamentales, Luis María Díez-Picazo). En definitiva, aquellos derechos que dan contenido al derecho humano de libertad.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, los países de Europa Occidental llegaron a la conclusión de que el modelo de Estado liberal de Derecho se mostraba insuficiente y, optaron por modificar el modelo de Estado de Derecho incorporando los derechos sociales a los textos constitucionales que fueron apareciendo a partir de la II Guerra Mundial, evolucionando así hacia un Estado Social de Derecho. Así surge el Estado del Bienestar europeo frente al Estado neoliberal de Derecho consolidado históricamente en Estados Unidos.

Los derechos sociales, económicos y culturales dan contenido al derecho humano de igualdad y son, por ejemplo, el derecho a la salud, el derecho a la vivienda, el derecho a la alimentación, el derecho a la educación, el derecho al trabajo. En definitiva, se trata de derechos que tienen por objeto alcanzar el bienestar y equilibrio social, la redistribución de la riqueza, directamente relacionados con la dignidad humana y una herramienta para lograr la justicia social.

               El retroceso de los derechos humanos que estamos viviendo lo es, principalmente, de estos derechos sociales. No sufren tanto este retroceso los derechos individuales porque, al contrario que los sociales, tiene mecanismos de protección, como seguidamente veremos.

La Constitución Española de 1978, en la línea de la tradición europea, propugna en su artículo 1 que España es un Estado social y democrático de Derecho. Nuestra constitución contiene la declaración de derechos individuales y también de derechos sociales, pero no establece para ambos el mismo nivel de garantía.

Nuestra Constitución de 1978 reconoce como Derechos Fundamentales a los principales derechos civiles y políticos (individuales), ese reconocimiento supone otorgarles una garantía específica cual es la protección judicial. La piedra angular de la protección normal de los derechos fundamentales es el control jurisdiccional (Prof. G. Peces Barba). Esa garantía específica (control jurisdiccional) faculta a cualquier persona para, individualmente, exigir el cumplimiento de esos derechos y/o denunciar su vulneración ante los órganos jurisdiccionales.

Sin embargo, la Constitución Española de 1978 no configura con la cualidad de Derechos Fundamentales (Arts 14 a 29 CE) a la mayoría de los principales derechos sociales que reconoce, sino que los ubica en un escalafón inferior, como meros derechos constitucionales de los ciudadanos. Por ejemplo, el derecho a la protección de la salud, el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo, el derecho de todos a disfrutar de una vivienda digna y adecuada,  o el derecho a la integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, o el derecho a la suficiencia económica de la tercera edad, que la Constitución coloca ahora en el ámbito de los principios rectores de la política social y económica, esto es, derechos a modo de principios cuya exigibilidad es todavía más débil que los anteriores. No existe ningún Tribunal al que un español de a pie pueda acudir para denunciar la violación y restitución de estos derechos sociales.

Podemos concluir que nuestra Constitución reconoce pero no garantiza los derechos sociales, mientras que reconoce y garantiza los derechos individuales. Aunque nuestra Constitución establece que España es una Estado social y democrático de Derecho, la realidad es que España no es un Estado social, no puede denominarse social cuando sus méritos se limitan a reconocer los derechos sociales, sin garantizar su eficacia.

 Y ello sin entrar en detalles sobre la separación de poderes. Una gran parte de la ciudadanía asiste atónita al reparto partidista de los sillones del poder judicial, cuando el artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, ya establecía que: Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de poderes establecida no tiene constitución. Asimismo, el profesor G. Peces Barba  expresó que los jueces no podrán cumplir su función de protección de los derechos fundamentales si no tienen, ante la comunidad, un prestigio por encima de toda duda y una objetividad que nadie, ni ciudadanos ni poder político, puedan rechazar.

El retroceso de los Derechos Humanos, en el ámbito nacional y también en el europeo, es la crisis del Estado de Bienestar o del Estado Social y, por ende, la crisis de los derechos sociales que dan nombre y contenido a dicho Estado, porque son derechos faltos de protección y su implementación queda al arbitrio del poder ejecutivo y legislativo de turno. Ante el vendaval de neoliberalismo que arrasa Europa, los derechos sociales carecen de toda protección y son pisoteados sin que ningún ciudadano de a pie, por sí sólo e individualmente, pueda impedirlo.

 Una de las actuaciones, a mi entender, necesarias para frenar el retroceso y evolucionar nuevamente a cotas de bienestar social dignas en España, pasa por garantizar la eficacia de los derechos sociales otorgándoles la cualidad jurídica privilegiada de derechos fundamentales. Así, los derechos sociales como derechos fundamentales afectarían a los criterios de validez jurídica de las restantes normas de nuestro ordenamiento jurídico, limitando con ellos la acción del poder legislativo y ejecutivo, obligándoles a desarrollar el contenido de los derechos sociales, sin posibilidad de obviar o esquivar dicha obligación.

Pero para ello sería necesario modificar la Constitución, y la Constitución sólo la puede modificar, con un procedimiento muy rígido, el poder legislativo, el mismo que, junto con el ejecutivo, está permitiendo la debacle de los derechos sociales. Luego, no podemos confiar en ello.

Existe otra posibilidad de establecer esas garantías para los derechos sociales: el Derecho Internacional.

Actualmente, el sistema universal de derechos humanos reconoce los derechos sociales en la mayoría de tratados o acuerdos internacionales relativos a los derechos humanos, si bien, no cuenta con un tribunal de justicia para la protección de esos derechos y cuyas decisiones sean vinculantes para todos los Estados.

Si  es cierto que cuenta con un Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales compuesto por expertos independientes, que supervisa la aplicación, por los Estados parte, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y, que desde hace escasamente un año, puede examinar las denuncias de violaciones directas de los derechos sociales de los particulares, tras haber entrado en vigencia el Protocolo Facultativo del Pacto, siendo de resaltar que sólo tres países de la Unión Europea lo han ratificado (España, Finlandia y Portugal). Sin embargo, como decía, éste Comité no es un Tribunal ni sus informes son vinculantes, aunque el hecho de que haya entrado en vigor el Protocolo Facultativo del Pacto es ya un paso a tener en cuenta.

En lo que respecta al sistema de la Unión Europea, el 4 de noviembre de 1950 el Consejo de Europa adoptó el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, y se creó un órgano judicial encargado del seguimiento del Convenio al que se pueden dirigir los particulares (Tribunal Europeo de Derechos Humanos), pero en esta Convención solo se establecen los derechos civiles y políticos, no los sociales.

Los derechos sociales, económicos y  culturales fueron reconocidos en la Carta Social Europea de 18 de octubre de 1961, sin embargo, se libera a los Estados de cumplir con algunos de los artículos, entre ellos, el derecho a la salud y el derecho a la educación, y, además, estos derechos no disponen de una protección judicial a la que se pueden dirigir los particulares ante una violación o vulneración de los mismos.

Por tanto, una acción determinante para impedir el retroceso de los Derechos Humanos sería incluir, entre las competencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos,  protección y garantía de los derechos sociales, Tribunal al que podemos dirigirnos cualquier español o ciudadano de un Estado miembro de la Unión Europea.

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EL EQUILIBRIO

Podríamos definir el equilibrio como la capacidad de mantenerse estable entre fuerzas opuestas compensándolas  y anulándolas, recíprocamente, o el arte de saber mantenerse en una situación de tendencia inestable, sin caer, sin dejarse arrastrar por ninguna de dichas fuerzas.

Eso presupone que, en cada momento, nos vemos presionados desde diferentes ángulos  con diferente intensidad de fuerzas por lo que hay que estar en adaptación continua a ellas, fortaleciendo o reforzando la más débil y sedando o debilitando la que, en ese momento, se manifieste con más potencia.

Por ejemplo: los funambulistas. Son capaces de mantenerse sin caer, desplazándose sobre una cuerda o un delgado alambre, corrigiendo, de manera ininterrumpida, una fuerza que nos induce hacia un lado, aplicando otra, de igual intensidad, en sentido contrario.

De igual manera, se dice que un vino es equilibrado cuando sus componentes y características de color, aroma, sabor y paladar están bien contrapesados consiguiendo una armonía acorde a lo que se espera de ellos.

Pictóricamente, las formas de plasmar la imagen y la ubicación de todos los elementos en un cuadro interactúan entre sí, logrando el equilibrio que se necesita para que el espectador pueda apreciar lo que el artista quiere expresar.

Mantener el equilibrio implica que nos vemos inmersos en una situación cambiante, de continuo, que nos obliga a estar permanentemente atentos para no desviarnos de nuestro centro, sea éste objetivo o subjetivo.

Dentro de la Logia, es el pavés mosaico lo que nos sugiere el equilibrio, mediante  la contemplación de la delgada línea, apenas perceptible, surgida entre la yuxtaposición de las blancas y negras baldosas, grandes fuerzas o tendencias extremas simbolizadas en él para que tengamos presente en nuestra vida que debemos luchar siempre por mantenerlo, no dejándonos arrastrar por nuestros sentimientos, pasiones o tendencias, permaneciendo, permanentemente,  atentos para contrarrestar la intensidad dominante.

A veces, la relación equilibrio-desequilibrio es complicada de entender ya que el concepto de equilibrio es subjetivo y tiene que estar así contemplado por las dos partes: quien lo transmite y quien lo percibe.

El equilibrio es comprensión, saber mantenerse entre la tolerancia y la intolerancia, sabiendo que la tolerancia lleva implícita intolerancia y que la intolerancia contiene, igualmente, un componente de tolerancia. Al igual que el yin contiene el yang y viceversa. Nada es único y simple.

En la vida deberíamos ser flexibles como el mimbre. Deberíamos tener la capacidad de balancearnos pero sin caer hacia ninguno de los lados hacia los que, en apariencia, nos pudiéramos sentir atraídos o forzados.   Saber manejar nuestras emociones para medir, evaluar y comprender actitudes, manteniendo la armonía y proporcionalidad en nuestras vidas mediante la aplicación adecuada de las herramientas a nuestro alcance, con la habilidad de movernos  entre la rigidez, exactitud y limitación  de la escuadra con la flexibilidad, apertura y adaptabilidad del compás a la hora de convivir con nuestro entorno, según los principio masónicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad:

Libertad, teniendo en cuenta que nada es ilimitado y que el derecho a la libertad individual limita o finaliza con el derecho a la libertad de nuestro prójimo.

Igualdad, comprendiendo que todos, todas, somos iguales admitiendo y aceptando nuestras desigualdades y particularidades así como las diferencias existentes, a nivel personal, en los sistemas de captación y análisis de la información y la percepción de la realidad.

Fraternidad: siendo capaces de convivir y empatizar con los/as demás respetándoles, entendiendo que cada persona tenemos nuestro propio y particular sistema de equilibrio para la toma de decisiones.

Empero, es oportuno tener en cuenta que una de las características del equilibrio es que, a menudo, aunque en apariencia sean todos sus parámetros iguales, éste se puede conseguir de manera diferente, en función del camino seguido para llegar al mismo, de nuestras experiencias o de las circunstancias que nos rodeen, siendo el conocimiento de nuestras propias emociones y su influencia sobre los procesos de toma de decisiones lo que nos ayudará, en su caso, a entender el por qué de algunos cambios en las decisiones previamente tomadas.

Pero ¿cómo mantener el equilibrio?, escuchándonos a nosotros mismos, escuchando nuestro interior, escuchando la reacción y posicionamiento que se produce en nuestro ser,  ante una determinada situación y tener claro que las cosas nunca son ni tan buenas ni tan malas como puedan parecer.

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