SOLSTICIO DE INVIERNO

A L:. G:. D:. L:. A:. D:. U:. Y A:. P:. D:. L:. H:.

L:. I:. F:.

En la antigüedad, la oscuridad de la noche más larga del año – el solsticio de invierno- era la cuna espiritual en la que renacía el sol.  Una noche para recogerse en torno al fuego o  a un conjunto de velas para volver a llamar al Sol ya que se asociaba a un tiempo sagrado de descanso antes del despertar y la acumulación lenta de energía hacia los días más largos.

Este fenómeno evidente de la relación Tierra-Sol, el sistema solar y todo lo que yace más allá, pone al relieve al mismo tiempo y en todo el mundo, el sentido de unidad. Por esta razón, desde esta perspectiva, tanto los equinoccios como los solsticios, y en especial el de invierno,  describen los cambios de conciencia de todo el planeta; de los que en él habitamos, y se presenta como una gran oportunidad para meditar sobre nosotros y emprender un nuevo amanecer.

Esta época del año se asocia con la luz: el nacimiento del sol, el fuego, y -por supuesto- las velas.

En la Europa pre-cristiana, se efectuaba la quema en la hoguera de un tronco de Navidad; en la actualidad esta tradición se ha transformado con las luces que adornan el árbol de las decoraciones navideñas.

Las luces son un recordatorio de la luz interior y la esperanza para el retorno de los días soleados.  Hay una melancolía que puede ser abrumadora pero el solsticio de invierno, como una celebración del nacimiento del sol, brinda la promesa de un nuevo comienzo.

Las fiestas y las reuniones de esta época del año son la respuesta al anhelo de un sentido de pertenencia; de formar parte de una tribu y de la sensación de tener un profundo vínculo de  familia; no solo la familia consanguínea, sino también la que elegimos libremente.

Este es un momento mágico. La luz del Sol comienza un nuevo ciclo solar en el solsticio de invierno. Los rayos brillan en la oscuridad y nutren la vida del recién nacido que hay que cultivar. Esto se refleja en la naturaleza, en las semillas que están enterradas en la oscuridad de la Tierra para salir una vez más con los rayos vivificantes del Sol.

Es el momento para enterrar todos los errores cometidos; todos los miedos que llevamos en nuestra mochila y que tanto nos limitan; la susceptibilidad…; el victimismo…; la envidia…; el rencor…..y tantas limitaciones que los seres humanos experimentamos, que en conjunto, todas entran en el del saco del Ego. El solsticio de invierno es el momento propicio para enterrar al hombre viejo con una gran compasión y perdón y, renacer al hombre nuevo, con la esperanza de una nueva y brillante luz, ya que el solsticio de invierno es un buen momento para establecer intenciones y compromisos, cuyo resultado se volverá a ver en el siguiente solsticio; es el momento para elaborar lo que nos gustaría que suceda en el nuevo año.

La noche más larga es un tiempo fructífero para conseguir equilibrio interior. Lo que se conciba ahora, puede crecer con el Sol y empezar a florecer en la primavera, con el equinoccio.

En la actualidad, que todo ha cambiado y lo único que podemos recuperar de la antigüedad es el sentido de “unidad”, llevándolo a nuestra filosofía, es momento de compartir nuestros más preciados alimentos (nuestras capacidades) y para ello nos sentamos en torno al fuego, (que nos renueva) con el deseo de dar paso a una vida nueva, liberándonos internamente con humildad, amor y fraternidad, ya que estos valores debemos integrarlos primero en nosotros para poderlos compartir con los otros.

Y, no quiero terminar sin decir que el próximo martes, día 22, a las 5:49 h local, se producirá el solsticio de invierno, que como todos sabéis es el momento en el que el sol entrará en el signo de capricornio. Bien!, pues deciros que estos momentos, la posición planetaria que hay en el cielo, nos sigue recordando que es el momento en el que la humanidad debe renacer a un nuevo estilo de vida y para lograrlo, hemos de hacerlo primero individualmente, pues la suma de cada uno y el conjunto de todos es lo que dará paso a esa nueva humanidad que realmente necesitamos.

No será fácil ni rápido el cambio, pero si es el principio y el momento para iniciarlo y, dependerá de cada uno, que el resultado sea beneficioso o no, dependiendo de los valores que defienda y de la actitud que adopte.

Hnas:. y Hnos:., deseo con todo mi cariño, que tengamos un feliz solsticio y un próspero renacer.

He dicho.

Al Or:. de Murcia, a 19 de diciembre de 2015 (E:. V:.)

 MAITE DEL POZO.

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