Poema

Frío metal que estos ojos recubres
de oscuro miedo y negra vileza,
con un halo infinito de fiereza
amamantas al alma de tus ubres

Un grito acerado clavó a la herrumbre
su cuchillo, harto de vanas grandezas,
y por la hendidura huyó con firmeza
a enterrar ecos y apariencias lúgubres.

Cavar la tierra en vertical plomada
hasta arrancar del fango las entrañas
hasta agarrar el alma descarnada

Exhalar la última bocanada
para brotar inmune a las guadañas
para conquistar la Verdad soñada.

María

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