EL EQUILIBRIO

Podríamos definir el equilibrio como la capacidad de mantenerse estable entre fuerzas opuestas compensándolas  y anulándolas, recíprocamente, o el arte de saber mantenerse en una situación de tendencia inestable, sin caer, sin dejarse arrastrar por ninguna de dichas fuerzas.

Eso presupone que, en cada momento, nos vemos presionados desde diferentes ángulos  con diferente intensidad de fuerzas por lo que hay que estar en adaptación continua a ellas, fortaleciendo o reforzando la más débil y sedando o debilitando la que, en ese momento, se manifieste con más potencia.

Por ejemplo: los funambulistas. Son capaces de mantenerse sin caer, desplazándose sobre una cuerda o un delgado alambre, corrigiendo, de manera ininterrumpida, una fuerza que nos induce hacia un lado, aplicando otra, de igual intensidad, en sentido contrario.

De igual manera, se dice que un vino es equilibrado cuando sus componentes y características de color, aroma, sabor y paladar están bien contrapesados consiguiendo una armonía acorde a lo que se espera de ellos.

Pictóricamente, las formas de plasmar la imagen y la ubicación de todos los elementos en un cuadro interactúan entre sí, logrando el equilibrio que se necesita para que el espectador pueda apreciar lo que el artista quiere expresar.

Mantener el equilibrio implica que nos vemos inmersos en una situación cambiante, de continuo, que nos obliga a estar permanentemente atentos para no desviarnos de nuestro centro, sea éste objetivo o subjetivo.

Dentro de la Logia, es el pavés mosaico lo que nos sugiere el equilibrio, mediante  la contemplación de la delgada línea, apenas perceptible, surgida entre la yuxtaposición de las blancas y negras baldosas, grandes fuerzas o tendencias extremas simbolizadas en él para que tengamos presente en nuestra vida que debemos luchar siempre por mantenerlo, no dejándonos arrastrar por nuestros sentimientos, pasiones o tendencias, permaneciendo, permanentemente,  atentos para contrarrestar la intensidad dominante.

A veces, la relación equilibrio-desequilibrio es complicada de entender ya que el concepto de equilibrio es subjetivo y tiene que estar así contemplado por las dos partes: quien lo transmite y quien lo percibe.

El equilibrio es comprensión, saber mantenerse entre la tolerancia y la intolerancia, sabiendo que la tolerancia lleva implícita intolerancia y que la intolerancia contiene, igualmente, un componente de tolerancia. Al igual que el yin contiene el yang y viceversa. Nada es único y simple.

En la vida deberíamos ser flexibles como el mimbre. Deberíamos tener la capacidad de balancearnos pero sin caer hacia ninguno de los lados hacia los que, en apariencia, nos pudiéramos sentir atraídos o forzados.   Saber manejar nuestras emociones para medir, evaluar y comprender actitudes, manteniendo la armonía y proporcionalidad en nuestras vidas mediante la aplicación adecuada de las herramientas a nuestro alcance, con la habilidad de movernos  entre la rigidez, exactitud y limitación  de la escuadra con la flexibilidad, apertura y adaptabilidad del compás a la hora de convivir con nuestro entorno, según los principio masónicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad:

Libertad, teniendo en cuenta que nada es ilimitado y que el derecho a la libertad individual limita o finaliza con el derecho a la libertad de nuestro prójimo.

Igualdad, comprendiendo que todos, todas, somos iguales admitiendo y aceptando nuestras desigualdades y particularidades así como las diferencias existentes, a nivel personal, en los sistemas de captación y análisis de la información y la percepción de la realidad.

Fraternidad: siendo capaces de convivir y empatizar con los/as demás respetándoles, entendiendo que cada persona tenemos nuestro propio y particular sistema de equilibrio para la toma de decisiones.

Empero, es oportuno tener en cuenta que una de las características del equilibrio es que, a menudo, aunque en apariencia sean todos sus parámetros iguales, éste se puede conseguir de manera diferente, en función del camino seguido para llegar al mismo, de nuestras experiencias o de las circunstancias que nos rodeen, siendo el conocimiento de nuestras propias emociones y su influencia sobre los procesos de toma de decisiones lo que nos ayudará, en su caso, a entender el por qué de algunos cambios en las decisiones previamente tomadas.

Pero ¿cómo mantener el equilibrio?, escuchándonos a nosotros mismos, escuchando nuestro interior, escuchando la reacción y posicionamiento que se produce en nuestro ser,  ante una determinada situación y tener claro que las cosas nunca son ni tan buenas ni tan malas como puedan parecer.

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